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EL OFICIO DE ESCRITOR

¿POR QUÉ ESCRIBE UN ESCRITOR? PORQUE SÍ
Richard Ford. Foto de Doug Burns.

El escritor escribe. Conoce el tema sobre el que escribe. Domina la técnica de escribir. La escritura tiene el poder de evadir, porque entretiene; y formar, porque incita a la reflexión. Pero, ¿en qué se fundamenta su propio desarrollo para explotar dicha capacidad? En la base sólida de considerarse un oficio.

José Jiménez Lozano ficcionaliza su experiencia en ‘Sara de Ur’, concibiendo la escritura como oficio, un oficio superior, en la medida que permite conocer, padecer, amar o aborrecer, en definitiva, experimentar todos los demás oficios. En ‘El narrador y sus historias’, el autor define al escritor como alguien que escribe y «en cuya palabra encontramos hermosura, conocimiento y grosor de humanidad, que nos ofrece la exploración de infinitos mundos; nos revela el lado de atrás de la realidad, no perceptible para los demás; toca la llaga y la gloria del mundo y de la historia que cuenta, y nos asoma al fulgor de la belleza. Pero todo esto es como si no se hiciera nada, porque el oficio es muy modesto ciertamente, y en él todo se regala»1.

“La escritura es un oficio, un oficio superior, en la medida que permite conocer, padecer, amar o aborrecer. En definitiva, experimentar todos los demás oficios”

En una de las clases de escritura a las que asistí, me enseñaron respecto a este oficio que, antes que ser artista, el escritor tiene que ser artesano; en cuanto a que lo real lo cuenta con la técnica de artesano para hacerlo emotivo. Es la facultad de proporcionar a los lectores una obra nueva. Richard Ford, considerando que escribir no es un arte, sino un oficio, manifiesta -en su discurso, al serle entregado el Premio “Princesa de Asturias” de las Letras- que «los escritores son optimistas natos (…) Es privilegio de nuestra vocación crear para los demás algo bueno que antes no existía»2. El origen del deleite artístico del que habla Vladímir Nabókov.

Volviendo a las palabras de José Jiménez Lozano, en ‘Sobre este oficio de escribir’ se compara a sí mismo con un cestero: «No es más difícil que la tarea del cestero que cuenta cómo se las arregla para hacer sus cestos. Éste dirá, sin duda, que todo está en las mimbres y su trenzamiento, y quien escribe no podrá decir mucho más seguramente: todo está en las palabras y en su ordenación». Calificando este trabajo de manual y humilde, en ‘Por qué se escribe’ alude al «oficio de escribir como oficio artesano, como expresión de una manera de ser hombre y de estar en el mundo que no pide relevancia pública alguna». Añade en ‘Sobre este oficio de escribir’ que «el oficio de escritor es muy humilde por su propia naturaleza, y quien lo tiene sabe que lo que hace en él, lo debe a otros. Un narrador es poco más que un amanuense de lo que ve y oye en sus adentros, y allí en ellos ha sido levantado por guiños o laceraciones de la realidad, él carga con esa gloria y ese peso de contarlo»3.

“Antes que ser artista, el escritor tiene que considerarse artesano”

¿Se aprende el oficio? Se aprende a vivir. En mis comienzos de carrera, compartí con uno de los profesores de escritura mi inquietud por hacer prácticas en relación al ámbito de la comunicación. “¿Qué quiere ser en el futuro?” —Me preguntó. No había duda. Le contesté que guionista. “Entonces vive. Un guionista tiene que vivir”. Mi idea de porvenir la tenía clara: escribir. Aun así, seguía vendiéndome a la obsesión por acumular prácticas para formarme y aprender sobre mi carrera. Es lo que se espera de un estudiante de universidad. Me marché de su despacho pensando cómo se explica en un currículum que uno vive… Saqué dos conclusiones aquella mañana, seguramente de las lecciones más productivas para mi trayectoria profesional: que hay que aprender a vivir y que dicho profesor ha sido uno de los mejores de narración que he tenido, porque antes que enseñarme a escribir, me instruyó a pensar. Robert McKee considera que «no importa cuánto talento tenga una persona; si es ignorante, no podrá escribir»4.

Desde entonces, ya no vivo; me desvivo aprendiendo a vivir y a trenzar. Cita Jack London que «la función del ser humano es vivir, no existir. No voy a gastar mis días tratando de prolongarlos, voy a aprovechar mi tiempo». El oficio de escribir se aprende. Es una disciplina que se enseña. Contiene sus técnicas, con las que construir frases, crear tramas y personajes. Entonces, y solo entonces, una vez aprehendida la horma de la escritura, se adquiere la autoridad de provocar sentimientos y reflexiones. “Es un trabajo que nos quita el sueño, pero nos permite soñar”5. Según Kenneth Burke, «las historias nos aprovisionan para la vida». Coincido con la opinión de Richard Ford: «la literatura te proporciona un suplemento de vida, te da la vida en una forma intensificada, hace que la vida sea tu tema, cura tu desesperanza»6.

Hay opiniones menos edulcoradas e igualmente necesarias de leer. Clara Obligado opina que «ser escritor no es una virtud, sino un defecto» 7. Ella misma afirma basarse en la frase de Franz Kafka, que dice: «si puedes dejar de escribir, hazlo». En palabras de la escritora: «Me parece que hay que tener una cuota de humildad como para ser crítico con uno mismo y una cuota de soberbia como para aguantar los palos que vas a recibir. Es un oficio particularmente duro y que tiene un punto de sagrado, de algo que no debería ser tocado, de libertad. Nos movemos en un terreno difícil en una época difícil, donde la cultura está más bien denostada que apoyada. Ese es el terreno de un escritor» 8.

“Un escritor o guionista sabe del oficio lo que sabe de la vida”

Después de lo aprendido, aunque uno no deja ni un solo día de aprender a vivir, ¿cómo lanzarse al vacío de trenzar palabras? En una ocasión, una profesora de guion, guionista en activo y a quien recurro dentro de la industria cuando necesito escuchar verdades, me dijo que no creara una historia con la que no me identificara. Un consejo similar nos regala Tobias Wolff: «Hay que escribir lo que te gustaría leer»9. Es una buena manera de evitar vendernos al “todo vale”. El autor sostiene que «es muy complicado encontrar la voz (…) Escribir nunca es fácil, es un trabajo muy duro. A mí me cuesta muchísimo escribir algo que me guste, una página de la que me sienta orgulloso»10. Lo advierte Richard Ford: «La escritura y su pariente más venerable, la literatura, son permanentes. Una vez que nos internamos en ellas, lo que hemos hecho queda para siempre»11.

Tobias Wolff. Foto: The Wall Street Journal

La vida es el sinvivir que uno pasa buscando justificar cada decisión. Cuando a Richard Ford se le pregunta por qué escribe, él afirma: «Escribo porque leo. La vida es la materia de las novelas. Cuando siendo joven comencé a leer, entendí que había algo en la vida que era verdaderamente interesante y que no podía experimentar por completo simplemente estando vivo. Comprendí que la vida tenía consecuencias, incluso cuando las consecuencias de la vida podían ser arte, y que la vida tenía una complejidad, un misterio, un interés que no había conseguido alcanzar estando vivo. Empecé a sentir algo acerca de la vida que no había considerado hasta que empecé a leer libros”12. Añade que escribir «es un acto que elijo hacer para ser útil en el mundo. Y me da mucho placer ser útil a otras personas a las que no conozco»13.

La misma sensación a la que se refería Ernest Hemingway al considerar que un escritor escribe porque quiere ser feliz y enriquecer la vida de los demás con su punto de vista.

José Jiménez Lozano también tuvo que responder ante la misma pregunta en Una estancia holandesa. Su justificación fue que escribía “porque sí”14. Es la respuesta que, por escueta, no se espera de quien vive de utilizar palabras. Por contundente, alivia: mantiene viva la esencia metafísica de la escritura. Dos palabras como representación simbólica. No por escribir más, uno se explica mejor. El autor repitió en varias ocasiones que el motivo de dedicarse a la escritura es no saber hacer otra cosa, porque es «una forma de vivir, de ser hombre»15.

Flannery O’Connor coincide con él. Nació con un don para escribir. Se le daba bien y no sabía hacer otra cosa. Manifiesta que la escritura no depende de la sensibilidad, ni de las buenas ideas, ni de la sociología, ni de la psicología, ni de la teología16.

Ante la misma pregunta, Patricia Highsmith aseguraba escribir «como todos los artistas, por salud». Se sentía vacía sin hacerlo. Para ella, la escritura es un instinto compulsivo antes que fuente de placer. Escribía durante tres o cuatro horas todas las mañanas y, en caso de que la jornada resultara fructífera, reunía dos mil palabras.

Sin embargo, para Raymond Carver la escritura es equivalente al placer de hacerla; y solo creyó en ella concibiéndola de este modo.

Robert McKee concluye que la escritura es vocación. De entre todos los motivos de querer escribir, para él, el único que nos nutre durante el tiempo suficiente es el amor hacia el propio trabajo. Afirma que el guionista arriesga tiempo, dinero y personas porque su ambición tiene una fuerza que llega a definir su vida.

“La escritura nace de un don y se mantiene viviendo de la disciplina”

Despido, hasta nuevo aviso, este tema que me resulta tan fascinante y con el que me estaría horas. Aquí las palabras necesarias de leer de José Jiménez Lozano a modo de conclusión, extraídas de su homenaje en 2006: «Siempre he tenido claras tres cosas: la una, que no quería ser escritor, sino escribir, que no es lo mismo (…); la segunda, que debía ser yo el que decidiera lo que escribiese; aunque luego, en último término, no lo decida yo, sino que se me impone en mis adentros, pero, desde luego, nada desde mis afueras. Y la tercera, que es la misma, aunque enfatizada: que, desde cuando siendo muy joven me leyeron que el señor Miguel de Cervantes luchó por no dejarse llevar de la corriente al uso, y me explicaron lo que esto significa, también decidí yo, entonces, que no tenía por qué mirar a ninguna parte de las corrientes y los usos»17.

Este oficio no da tregua y su consistencia es la que, en mi opinión, lo hace atrayente. En la siguiente publicación, volveremos a hablar en relación a este tema, analizando a conciencia la figura del escritor y profundizando en su ego. Hoy día, se considera libro desde el escrito por autores como Raymond Carver hasta el publicado por la influencer de turno, que acumula en sus hojas frases con errores estructurales y en Instagram escribe pies de foto melosos con faltas de ortografía. Ella dice que “ha escrito un libro”. En el discurso de recepción del Premio Cervantes 2002, titulado “Palabras y baratijas”, José Jiménez Lozano anuncia: «Lo que pasa es que ser escritor -o escribidor, como me gusta decir para quitar empaque a un oficio que, al fin y al cabo, es tan modesto- supone andar metido en todas esas responsabilidades de la lengua para nombrar al mundo (…) Con estas pretensiones y necesarias auto-exigencias vive un escribidor, aunque nunca las logre»18. En este oficio, que ha derivado a industria tan manida y en el que todo el mundo es escritor porque le enseñaron a escribir el abecedario en el colegio, para hablar de quienes escriben sin ser escritores, prefiero escoger el término de escribidores.

De este oficio que ha derivado a industria tan manida, para hablar de quienes escriben sin ser escritores prefiero escoger el término de escribidores

José Jiménez Lozano. Foto: Web Oficial José Jiménez Lozano

1 JIMÉNEZ LOZANO, J., Ensayo «El oficio de escribir», web oficial de José Jiménez Lozano [https://www.jimenezlozano.com/v_portal/informacion/informacionvera8df.html?te=22]

2 FORD, RICHARD, véase. Discurso Premio “Princesa de Asturias” de las Letras, La Nueva España, 2016 [https://www.lne.es/sociedad/2016/10/21/discurso-integro-richar-ford/2001458.html]

3 JIMÉNEZ LOZANO, J., ídem

4 MCKEE, R., “El guion”, Alba Editorial, 2013

5 MARTÍNEZ, J. “El oficio de escribir”, Kamchatka, 2019 [https://www.kamchatka.es/es/oficio-de-escribir]

7 OBLIGADO, C. Entrevista de Javier Morales a Clara Obligado, El Asombrario & Co, 2020 [https://elasombrario.com/consejo-kafka-puedes-escribir-hazlo/]

8 Íbid.

9 WOLFF, T. Artículo de Lucas Bertellotti, “El oficio de escribir, la sabiduría de Tobias Wolff”, Crónicas de calle, 2013 [https://www.cronicasdecalle.com.ar/2013/09/el-oficio-de-escribir-la-sabiduria-de-tobias-wolff/]

10 WOLFF, T. Entrevista de Miguel Mora a Tobias Wolff, Diario El País, 2005 [https://elpais.com/diario/2005/05/25/cultura/1116972006_850215.html]

11 FORD, R., “Flores en las grietas”, Editorial Anagrama, 2012

12 FORD, R., Entrevista de Alfonso Armada a Richard Ford, ídem

13 FORD, R., Entrevista de Pablo Gil a Richard Ford, El Mundo, 2019 [https://www.elmundo.es/cultura/laesferadepapel/2019/11/20/5dce8a03fdddff010d8b464f.html]

14 JIMÉNEZ LOZANO, J., ídem

15 Ídem

16 Ídem

17 Ídem
18 JIMÉNEZ LOZANO, J., véase Discurso José Jiménez Lozano, “Premio Cervantes 2002”, RTVE [https://www.rtve.es/rtve/20141024/discurso-jose-jimenez-lozano-premio-cervantes-2002/1034927.shtml]